Grupo anti-inmigrante lanza campaña de publicidad insinuando que reduciendo la inmigración “salvará el planeta”

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Por Andrea Nill

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Un grupo que basa su misión en la noción de que los inmigrantes están contribuyendo al cambio climático global, Californianos para la Estabilización de la Población (CAPS, por sus siglas en inglés), ha difundido dos nuevos anuncios comerciales que insinúan que “salvando el planeta desde California empieza con la inmigración disminuida”. Según la lógica de CAPS, “inmigración y el nacimiento de inmigrantes” resulta en un crecimiento insostenible de la población que conlleva además al calentamiento global y se amplifica con el hecho de que el uso de energía de los inmigrantes se “americaniza” rápidamente cuando se mudan a Estados Unidos.

El anuncio de televisión le informa a californianos que deben “tomar decisiones difíciles” sobre la inmigración y el calentamiento global:

“¿Preocupado sobre la inmensa huella de carbono que dejan los estadounidenses? Entonces debería estar preocupado sobre la inmigración…Reduciendo la inmigración no solucionará el calentamiento global, pero es parte de la solución. Tendremos que tomar decisiones difíciles.

El correspondiente anuncio comercial de radio le dice a californianos que deberán enfrentar una “verdad inconveniente” sobre la inmigración y el cambio climático:

“La verdad inconveniente es que el crecimiento de la población y la degradación del medio ambiente van de la mano…para el 2050 nuestra población llegará a los 60 millones—impulsado casi en su totalidad por la inmigración y el nacimiento de inmigrantes. Y cuando los inmigrantes llegan a California, la huella de carbono se cuadriplica…entonces si vamos hacer nuestra parte para salvar el planeta, nuestros niveles de inmigración deberán ser disminuidos. Eso es un trago amargo para aquellos californianos compasivos, pero lo tienen que probar.

Un comunicado de prensa de CAPS indica que los comerciales están basados en estudios ilegítimos presentados por el Center for Immigration Studies, un grupo que ha sido descrito por no haber “encontrado algún aspecto de la inmigración que le guste.” Según el Southern Poverty Law Center y el Center for New Community, ambos grupos fueron fundados por John Tanton—un hombre con “alarmantes asociaciones con racistas, supremacistas blancos, y extremistas políticos”. Otras organizaciones de la “red Tanton” han repetido similares insinuaciones, incluyendo NumbersUSA, Progressives for Immigration Reform, y el grupo de odio, Federation for American Immigration Reform que recientemente lanzó una nueva red social, fairdebate.org, dirigida a “ampliar el debate” sobre “la sobrepoblación estadounidense y el papel que juega la inmigración.”

Todas las organizaciones de Tanton están obsesionadas con culpar a los inmigrantes e ignorar el hecho de que el problema central tiene que ver más con los patrones de consumo estadounidenses. En vez de pedirles a los estadounidenses que se deshagan de sus automóviles que consumen grandes cantidades de gasolina, CAPS pide deshacernos de inmigrantes. Sin embargo, el consumo de energía es impulsado for factores completamente opuestos al tamaño de la población, tales como la dependencia de la sociedad en la contaminación y combustibles no-renovables; utilización de tecnologías energéticas eficientes; y el desarrollo de un sistema de transito público que reduce el uso individual de automóviles. Esto explica por qué el World Resources Institute encontró que aunque EE.UU es hogar de una población que es 23 por ciento menos que la de los 15 países de la Unión Europea, la primera produce 70 por ciento más de los gases de efecto invernaderos.

Finalmente, lo que CAPS básicamente sugiere es que el mundo sería mejor si los inmigrantes se quedaran pobres en sus países menos consumidores y menos industrializados. Basado en esta lógica, la inmigración ilegal no es el problema, el aumento de riqueza y desarrollo internacional lo son. Sin embargo, muy al contrario, “los inmigrantes, esencialmente, están haciendo precisamente lo que los planeadores quieren que los demás hagan”, dice el profesor de UCLA Ali Modarres quien hace poco descubrió que, comparado con los estadounidenses, más inmigrantes prefieren caminar o usar bicicletas y transporte público para llegar a sus trabajos, y usan vehículos en menor medida en el estado de California. Mientras CAPS y otros culpan a inmigrantes por todo—desde embotellamientos hasta la escasez de acuíferos—Mordarres propone que los “inmigrantes están enverdeciendo nuestras ciudades, ¿por qué no dejarlos en paz?”

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