Romney Toma El Rumbo Equivocado En La Economía Para Los Latinos: El Candidato Planea Recortar Programas Importantes Para Los Hispanos

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Vanessa Cárdenas analiza las políticas económicas de Mitt Romney y llega a la conclusión de que le haría daño en lugar de beneficiar a la comunidad latina.

En la carrera para ganar la nominación presidencial republicana y capturar una parte considerable del voto latino, la campaña de Mitt Romney espera cambiar el énfasis de su extrema retórica y postura anti-inmigrante hacia sus planes económicos para promover el argumento que cuando se trata del bienestar económico de los latinos, Romney es el candidato indicado. Pero un análisis más detallado de sus planes demuestra que las políticas que él ha adoptado están fuera de sintonía con los intereses de la comunidad latina y, de hecho, serían más perjudiciales que beneficiosas.

El gobernador Romney tiene razón que la economía es el tema más importante para los votantes latinos. Una nueva encuesta dada a conocer por el Pew Hispanic Center la semana pasada mostró que la mayoría de los latinos (54 por ciento) creen que la recesión económica ha sido más difícil para ellos que cualquier otro grupo. Según el estudio, el 59 por ciento de los hispanos indica que ellos o alguien en su hogar se han quedado sin trabajo durante el último año, el 75 por ciento dice que sus finanzas personales están “”apenas ajustando” o “malas” y el 28 por ciento de los propietarios latinos dicen que están con el agua hasta el cuello por el pago de sus hipotecas.

¿Entonces, cuáles son los planes del gobernador Romney para solucionar estos problemas?

En primer lugar, él ha apoyado los planes del representante Paul Ryan (R-WI), que busca reducir los gastos de Medicaid por $700 mil millones en los próximos 10 años, reducir los cupones de alimentos por $127 mil millones, y reducir a la mitad la financiación de las becas Pell. Los propios planes del gobernador Romney sobre el presupuesto tratan de imponer un límite de un 20 por ciento del producto interno bruto (PIB) al gasto general del gobierno federal de la nación, que necesariamente recortaría programas vitales para la clase media y baja, como el Medicaid, Medicare, Seguro Social, y las Becas Pell. También firmó el compromiso de Cortar, Limitar y Balancear (Cut, Cap and Balance) promovido por una serie de grupos conservadores y del “Tea Party”.

Su propuesta para financiar el Medicaid a través de subvenciones en bloque a los estados daría lugar a profundos recortes a un programa que es central para el acceso a los latinos a la atención médica que necesitan. De hecho, de acuerdo con el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), en 2009, el Medicaid y su programa gemelo, el Programa de Seguro Médico para Niños (CHIP por sus siglas en ingles), cubrió más de uno de cada cuatro latinos y casi la mitad (49,8 por ciento) de los hispanos menores de 18 años – lo cual representa el 8,5 millones de niños.
El Seguro Social y Medicare son también de alta importancia para los hispanos: Más de tres cuartas partes de los adultos mayores de edad dependen del Seguro Social para sus ingresos y, en general, Medicare presta servicios a aproximadamente 3.5 millones de hispanos. El plan del gobernador Romney de aumentar la edad de jubilación para ser elegible para el Seguro Social tendría un impacto negativo en los latinos, ya que equivaldría a un recorte de un 13 por ciento adicional en beneficios. Esto sería especialmente injusto para los trabajadores de bajos ingresos que son más propensos a tener problemas de salud significativos, y trabajan en empleos que son físicamente exigentes. También afectan a los ancianos, a quienes les cuesta mucho más tiempo encontrar un nuevo trabajo después de ser despedidos.

El gobernador Romney también ha indicado que repelaría de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, la cual aseguraría a 9 millones de hispanos que actualmente carecen de seguro de salud y es una posición respaldada por sólo el 29 por ciento de Latinos. Finalmente, mientras que los hispanos citan rutinariamente la educación como un elemento clave y apoyan a nuestras escuelas públicas y el acceso a la universidad, el gobernador Romney se ha comprometido a reducir el presupuesto de manera que recorte los fondos para becas Pell, un programa que beneficia a 12,1 por ciento de los estudiantes latinos universitarios.
Sin embargo, mientras el gobernador Romney busca reducir los programas de oportunidad que están ayudando a muchos a mantenerse a flote o ayudar a acceder a la educación superior, este les ofrece al 1 por ciento de los altamente salariados $2,24 billones en recortes de impuestos. Con razón los principales economistas han afirmado que estos planes no toman en cuenta los principales problemas de la economía, y en realidad crearían un déficit más grande a largo plazo. A diferencia de lo que el gobernador Romney y otros en el Partido Republicano argumentan, programas como Medicaid, Medicare, Seguro Social, son parte de un número limitado de los derechos establecidos por el gobierno federal para proveer necesidades básicas para aquellos que más lo necesitan en un momento en que muchos estadounidenses, incluyendo a los latinos, han perdido su punto de apoyo económico y están trabajando duro para recuperarlo.

Sí, la economía y soluciones económicas reales son importantes para los latinos, pero así como en inmigración, el gobernador Romney ha adoptado un enfoque equivocado. A medida que la temporada de las primarias sigue su curso, los votantes latinos aprenderán más acerca de estas propuestas. En base a lo que sabemos hasta ahora, a Romney le será muy difícil poder convencerlos de que su postura es la correcta.

Vanessa Cárdenas es Directora de Progreso 2050 del Center for American Progress Action Fund